Reposo: A diferencia de las recomendaciones de incrementar el ejercicio en los hipertensos en general, a la embarazada hipertensa se la propone mantener una actividad moderada y aumentar sus tiempos de reposo, incluso con periodos de siesta acostada sobre el lado izquierdo, porque tanto boca arriba como sobre el lado derecho, el útero grande comprime la vean cava y dificulta la buena circulación de la sangre. El reposo, mejora los edemas y ayuda a una correcta distribución del líquido corporal.
Dieta: rica en frutas y verduras, variada, sin embargo no se incluye la reducción calórica salvo en casos muy concretos y bajo estricta supervisión del médico y el dietista.
La sal: sólo se restringe el uso de la sal en aquellas gestantes hipertensas conocidas que ya respondieron a la reducción de sal en la dieta previamente, o en casos de insuficiencia renal o cardíaca. De lo contrario no se restringe la sal (dentro de un uso moderado de la misma).
Fármacos: bajo estricta supervisión del médico y del obstetra.
La hipertensión es una enfermedad que necesita realmente un cuidado especial, por lo que se debe de tener una dieta balanceada y un estilo de vida saludable, aunque en ciertos casos de problemas orgánicos o hereditarios no se pueda prevenir, siempre es recomendado darle importancia a la salud y al estilo de vida. Sin embargo, si llegas a presentarla o ya la tienes, los médicos te ayudarán durante todo el embarazo para evitar riesgos para el bebé como para ti. Es por eso que si sientes cualquier molestia o dolor no dudes en comunicarte con el médico que te trata para evitar complicaciones.
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