Mejora la manera en que te acercas a tu hijo; se trata de calidad, no sólo de cantidad.
Un bueno consejo para esto es incluir a tu pequeño en las tareas que realizas, de esta manera lo puedes integrar a tu vida, y se sentirá importante al poder ayudar a mamá, disfruten de estos tiempos juntos. Transforma las actividades cotidianas en “momentos compartidos”.
Si tienes más de un hijo, seguramente entiendes cuanto te hablo de celos. Los hermanos siempre compiten por tu atención “Mami, mira lo que hice” “Mami, yo gané” “Mami, yo gané primero”.
Y es natural, los niños conforme crecen buscan su individualidad, buscan reconocimiento y quieren diferenciarse de los demás, pero en especial, de sus hermanos.
Respeta y celebra la individualidad de cada uno. Refuerza sus logros y elogios. Marca las diferencias entre tus hijos como algo positivo, sin hacer comparaciones.
Dedica un día a la semana a cada uno de ellos, por separado. Ellos sabrán que este es su tiempo especial con mamá. De esta manera tienes la oportunidad de conocerlos mejor, platicar sobre sus sentimientos, sus amigos, la escuela…
Realicen actividades deportivas y jueguen activamente. Recuerda que los fines de semana son para disfrutar en familia.
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