El proceso de la micción
La vejiga cumple la función de retener la orina, para después expulsarla. Ésta solo puede contener una cierta cantidad de orina; y una vez que se llena completamente, la tensión del líquido pone a funcionar un músculo llamado detrusor, que al contraerse abre los esfínteres para que la orina salga.
Los recién nacidos llevan este proceso de forma refleja, pero después aprenden a controlarlo voluntariamente.
El aprendizaje de este mecanismo, tan fácil para nosotros los adultos, es para el niño algo muy difícil que requiere de entrenamiento.
Normalmente, se espera que el control y dominio total, tanto diurno como nocturno, se haya aprendido a los tres años.
En ocasiones, puedes notar que tu niño controla la vejiga durante el día, pero orina frecuentemente en pequeñas cantidades, y tiene que entrar al baño volando. A este fenómeno se le llama enuresis. Esto se presenta cuando la vejiga de tu niño está acostumbrada a retener escasas cantidades de orina, que ponen a funcionar inmediatamente el músculo detrusor. Por esta la razón el chiquito no ha aprendido a sentir las presiones de este músculo durante la noche, mismas que normalmente percibe al llenarse completamente la vejiga, y son la señal para despertarse, o bien para cerrar los esfínteres y retener la orina.
Es importante enseñar a tu niño como orinar antes de ir a la cama y también el reconocer y estimular esas ocasiones en que su camita amanece seca.
Problemas emocionales
Es muy común también que ante situaciones extraordinarias que puedan causar cierto estrés en el niño, como la llegada de algún hermanito, divorcio de los padres etc. pueda llegar a originar el que tu niño moje la cama, es importante no reprender a tu niño y mostrar una actitud comprensiva ante estos casos "aislados" tratando de ir a la raiz del problema.
Si esta situación se prolonga, te recomendamos busques la ayuda de un profesional.
Recuerda que el problema siempre puede ser solucionado, en caso de que el problema sea muy grave o persista, consulta a tu pediatra para descartar algún problema físico.
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