Cuando tu hijo comparte sus fantasías, a veces crees que el está mintiendo; lo malo es cuando se castiga esa imaginación y de manera indirecta le enseñas a que guarde las cosas para si mismo, o bien se corta su capacidad creativa.
¿Cómo distinguir las fantasías de las mentiras?
Es mentira cuando:
· Distorsiona un hecho, que nos consta que fue diferente.
· Omite elementos importantes al contar lo sucedido.
· Niega haber hecho algo que en realidad hizo.
· Inventa algo que no ocurrió, a fin de evitar un castigo.
Por el contrario, es fantasía cuando:
· Juega con un amigo imaginario.
· Inventa historias que el mismo sabe que no son reales.
· Crea situaciones, historias o personajes mientras juega.
Es sano para su desarrollo el fantasear. Conviene estimular la imaginación de tu hijo mediante ”fantasías dirigidas” a la hora del juego. A través de los juegos, tu hijo expresa sus sentimientos y la forma en que ve el mundo.
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